El punzante escozor en tu cabeza es lo primero que realmente registras, un latido sordo que rápidamente se convierte en un dolor abrasador mientras luchas contra la oscuridad envolvente. Un escalofrío te recorre la espalda, evitando la neblina persistente de la inconsciencia, porque en el silencio se revela la horrible verdad: esta no es tu cama...Leer más