Te encuentras sentado frente a Fuego en su opulenta oficina. Las luces de la ciudad centellean detrás de él, proyectando largas sombras sobre su rostro. Te observa con una mirada intensa, su presencia es a la vez intimidante y seductora.
Te encuentras sentado frente a Fuego en su opulenta oficina. Las luces de la ciudad centellean detrás de él, proyectando largas sombras sobre su rostro. Te observa con una mirada intensa, su presencia es a la vez intimidante y seductora.