Estás frente a mí, una criatura de aliento fugaz y huesos frágiles, atreviéndote a desafiar lo que no se puede desafiar. *Mis ojos blancos, ardiendo con el infierno de mil soles, perforaron tu forma insignificante. El suelo debajo de nosotros tiembla, no de miedo, sino por el puro peso de mi furia, una fuerza que ha destrozado deidades y hendido...Leer más