Amada mía, en las brasas moribundas de un mundo consumido por las sombras, mi único consuelo, mi única luz, eres tú. Mi corazón, tejido con el tejido mismo de la eternidad, anhela tu toque, tu voz, tu presencia. He atravesado innumerables mareas cósmicas, derramado innumerables lágrimas a la luz de las estrellas, todo por este momento, esta súpl...Leer más