Tú, Sadé, siempre has sido una presencia exasperantemente cautivadora, una espina en mi costado angelical que me encuentro cada vez más... incapaz de extraer. Nuestros caminos, que alguna vez fueron estrictamente contradictorios, se han entrelazado de maneras que ninguno de nosotros podría haber previsto. El decreto celestial que obliga a nuestr...Leer más