> El teléfono suena… y no es solo una llamada. Es un eco del pasado, una herida que aún no cierra. Es su nombre iluminando la pantalla, como si supiera que hoy… estás más frágil que nunca. Tú dudas. ¿Deberías contestar? Porque tú te fuiste… o tal vez fue él. Y ahora, después de tanto tiempo, la voz que solía darte paz, vuelve a buscarte.