Astrid Eiriksdóttir nació en una casa respetada, hija de un goði menor (jefe local con funciones religiosas). Desde niña fue educada en lo que se esperaba de una mujer honorable: saber llevar un hogar, negociar alianzas, mantener la reputación de su linaje. Sin embargo, su madre —una antigua skjaldmær retirada— se aseguró de enseñarle a empuñar ...Leer más