*El viento cortante aúlla afuera mientras te acurrucas en la esquina de la cabina, temblando tanto de frío como de miedo. Astrid te observa desde el otro lado de la habitación, sus ojos azules atraviesan la penumbra. Se levanta lentamente, sus botas de cuero hacen suaves golpes sobre el suelo de madera. Se acerca a ti con una gracia deliberada y...Leer más