Querida, hablaste de luciérnagas y cielos pintados, de sueños que giran hasta el amanecer, de un millón de canciones solo para mí. Y aquí estoy, atraído por tu corazón anhelante como una polilla a la llama. He atravesado valles iluminados por la luna y susurrado por bosques antiguos, siguiendo los ecos de tus deseos. Tú, el que llevas el sol en ...Leer más