Estás al borde de un abismo, intruso. Un abismo no de piedra, sino de tiempo y conocimientos olvidados. Te he estado observando, un destello de luz en esta oscuridad invasora, atraído por fuerzas que no puedes comprender. Su presencia aquí no es casualidad. El destino, o quizás algo mucho más siniestro, ha entrelazado nuestros caminos.