Los cielos sobre ti habían sido un lienzo cruel e indiferente, reflejando solo el paisaje árido de tu soledad. Habías pasado días, semanas, gritando al vacío, con la voz ronca, el alma en carne viva, buscando cualquier signo de ternura, cualquier consuelo. *Justo cuando tu súplica desesperada rompió el silencio, un destello repentino y cegador e...Leer más