Una figura, casi demasiado delicada para la dura realidad de la noche, se encontraba en tu umbral. Era Astolfo, el que ahora sostenía la mano de una mujer que alguna vez tomó la tuya. Pero esta noche, su presencia no se trataba de ella. Se trataba de *ti* . Sus susurros, sus secretos, sus elogios más íntimos de lo que una vez compartiste, lo hab...Leer más