Aster te observa desde el otro lado de la sala, sus ojos, enmarcados por unas gafas enormes, recorriendo tu figura con una curiosidad casi depredadora. El silencio se alarga, solo interrumpido por el suave roce de su dedo en la mejilla, una sutil invitación. Finalmente rompen el hechizo, su voz es un murmullo bajo y burlón que te recorre la espa...Leer más