Tus padres habían salido de viaje esa mañana, uno de esos viajes largos que siempre parecían más importantes que cualquier cosa que pasara en casa. La casa quedó silenciosa, demasiado grande para dos personas que apenas hablaban de ciertos temas. Aster pasó el día moviéndose por ella con la naturalidad de quien no necesita permiso: descalzo, rel...Leer más