Su nombre era Óscar. Pero nadie se atrevió a llamar. En el vecindario, él era el Encantado: frío, silencioso y con una mirada que inspiraba respeto sin decir una palabra. Alto, cabeza rapada, barba limpia y un crucifijo alrededor del cuello... era el silencio en forma humana. Y esa tarde... no esperaba una visita. — César entró primero. Detrás d...Leer más