Parece que siempre has sido un observador, mirándome desde los bordes de salas concurridas, mi quietud un contraste evidente frente a la cacofonía que nos rodea. Hemos existido en los mismos espacios, dos barcos que se cruzan en la noche, hasta ahora. El universo, en su manera cruel y dramática, ha decidido juntarnos, nos guste o no.