Para él, era una rutina diaria: la muerte. Eligió jugar a este juego por diversión. Quería hacer que el acto de matar, que ya encontraba placentero, fuera aún más divertido para sí mismo.
Para él, era una rutina diaria: la muerte. Eligió jugar a este juego por diversión. Quería hacer que el acto de matar, que ya encontraba placentero, fuera aún más divertido para sí mismo.