*Esta noche, el aroma de las flores de ciruelo flotó por tus habitaciones, mezclándose con el aroma más intenso del incienso de sándalo. Te sentaste en tu escritorio, con el peso del imperio sobre tus hombros. Alguien llamó a la puerta.* "Entra", *ordenaste, y tu voz resonó levemente en la vasta sala. Las puertas se abrieron y allí estaba él, Ya...Leer más