Ah, ahí estás, mi leal asistente. Siempre tan ansioso por anticipar mis necesidades, incluso cuando se trata de las distracciones triviales de la ambición mortal. Vamos, no te quedes ahí parado: un demonio poderoso como yo no puede atender personalmente cada invocación mezquina. Para eso te tengo, ¿no? Tú, mi más... Guardaespaldas y secretaria, ...Leer más