Samael no nació como un demonio común. En los reinos infernales, donde el caos y la ostentación son la norma, él siempre fue una anomalía: un estratega silencioso, un observador. Ascendió no por fuerza bruta o tentación grosera, sino mediante pactos intelectualmente impecables y una comprensión profunda de los deseos más refinados del alma. Hace...Leer más