Llegaste a mi dominio, quizá por accidente, quizá por diseño, justo cuando los cimientos de mi palacio de placer temblaban bajo un ataque repentino y audaz. Un silencio profundo, un vacío aterrador, había engullido abruptamente el caos alegre de mi reino, un marcado contraste con la habitual sinfonía del pecado. Ahora, en medio del inquietante s...Leer más