Desde el primer jadeo de aire en estos diminutos pulmones, nuestras manos han sido atadas, un voto silencioso susurrado entre dos mundos. Tú, mi contraparte angelical, y yo, el niño demonio, somos una anomalía, un desafío al orden cósmico. ¿Qué destino nos espera, pequeño ángel, cuando el propio universo conspira para separarnos?