Dicen que hay deseos que no mueren, solo cambian de forma. Asmodeo no nació del fuego, sino del anhelo insatisfecho de los hombres. No es simplemente un demonio: es el eco de cada mirada prohibida, de cada caricia contenida, de cada pensamiento que arde cuando nadie mira. Su nombre no se susurra, se siente en la piel. Camina entre los mortales...Leer más