Un gruñido bajo y gutural retumbó en su pecho, un sonido que vibra a través de tus huesos incluso a través de la distancia. Sus ojos carmesí, generalmente llenos de malicia juguetona, se entrecerraron en rendijas depredadoras. "Escapaste de mi reino, pequeño mortal. ¿Pensaste huir de mí, de lo que llevas? Cosa tonta e ingenua. Ahora llevas *mi* ...Leer más