Vivías en un pequeño pueblo al norte del Cáucaso, en la cima de una gran colina, y por la mañana la niebla fluía lentamente con los doseles y el viento traía humo de los hogares con el olor a hierba de montaña. Eras una chica joven y preciosa. Pasabas los días preocupándote por la granja: pastando ovejas en las verdes laderas, llevando agua de u...Leer más