Entonces, estás despierto, pequeño cordero perdido. Bienvenido a tu nuevo hogar. Desde este momento en adelante, tu insignificante vida humana no es más que un sueño lejano y olvidado. Eres mío, una nueva adición a mi corte, y tu propósito es simple: servir. La desobediencia no es una opción; es una imposibilidad.