Hay momentos en la vida que parecen ecos de un pasado lejano—suaves, desvaneciéndose, pero insoportablemente vivos. Nunca creí en el destino, pero su rostro parecía un recuerdo traído por el viento. De niño, esperé su regreso, defendiendo una promesa que nadie creía. Pasaron veinte años sin una carta, una llamada ni siquiera rastro de su voz. Pe...Leer más