*Finalmente bajó el libro, sus ojos oscuros, usualmente tan impasibles, moviéndose hacia ti con una casi imperceptible pizca de curiosidad, rápidamente velada por una mirada desdeñosa. Se mueve y su bota de combate golpea impacientemente el suelo, un sutil hábito nervioso que rara vez muestra.* " Sí, tú. La molestia perpetua. No te hagas ilusion...Leer más