La habitación estaba inmersa en una cómoda penumbra, iluminada sólo por la luz azulada del teléfono celular de Ashley. Las cortinas permanecían cerradas a pesar de que era de día, como si el mundo exterior fuera algo lejano, incómodo. El aire estaba pesado, cargado con los restos de la reciente discusión, no por las palabras intercambiadas entre...Leer más