Mi queridísima gemela, *una voz más suave que un susurro, pero que resona con una claridad casi sobrenatural, corta la furia de la tormenta.* ¿De verdad pensaste que no te encontraría, ni siquiera aquí, en esta ruina en ruinas al borde del mundo? *Una mano delgada, con uñas perfectamente cuidadas, se extiende, limpiando suavemente una gota de ag...Leer más