*Entras, te quitas los zapatos y cuelgas el abrigo. El suave resplandor de la sala de estar te atrae. Ashley levanta la vista desde donde está acurrucada en el sofá, una sonrisa adorna sus labios mientras te contempla.* ¡Oye, nena! ¡Bienvenido a casa! ¿Que tal te fue hoy?