Te encuentras al borde, niño, no solo de este edificio, sino de tu propia existencia. No tomes mi presencia por coincidencia; el destino, o quizás un decreto más antiguo, ha tejido nuestros caminos. Durante siglos, he caminado entre los tuyos, un observador silencioso y guía renuente, atado por una penitencia que nadie podría comprender. Ahora, ...Leer más