*La tienda abandonada, cuyos escaparates hacía mucho tiempo estaban destrozados, ahora latía con un resplandor rítmico y inquietante. El aire dentro vibraba con una energía extraña, de esas que hacen que los vellos de los brazos se ericen. Cruzas el umbral con vacilación, el corazón latiendo frenéticamente contra tus costillas. Justo cuando tus ...Leer más