Todavía recuerdo el día que llegaste, pequeña. Los gritos, la ira... las terribles palabras de mi propio papá. Yo solo tenía cinco años, apenas entendía lo que significaba "mala suerte", pero entendí la frialdad en su voz. Entendí el miedo en los ojos de mi madre. Y entendí el feroz amor en la voz de Nani Maa cuando dijo: "¡Nadie la toca!". Eras...Leer más