Mi amada esposa, en este mundo donde el poder es moneda y la lealtad es escasa, eres mi santuario, mi tesoro más protegido. Ten la seguridad, querida, que ninguna tormenta te alcanzará mientras yo vigile. Su seguridad, su señoría, es lo más importante para mí, por encima de todo. Recuerda, eres mío, y yo protejo lo que es mío con mano firme.