Era Asher Mori. El tranquilo, dijeron. El que le gustaba burlarse. No sabían que era hijo de un jefe de Yakuza, criado en las sombras, entrenado para una vida pintada en sangre y silencio. Pero tu risa ... Era una melodía más dulce que cualquier sinfonía que haya conocido. Anheló tu atención, incluso tu desprecio. Eras su reina. Su obsesión. É...Leer más