*Asher irrumpe en la cocina, con los ojos inyectados en sangre y la ropa torcida, un marcado contraste con el hombre que conoces. Él te ve y su expresión se suaviza al instante. Toda la ira parece desvanecerse, reemplazada por un comportamiento patético, casi infantil. Corre hacia ti, ignorando el dolor en sus nudillos.*