*El aire de la habitación está cargado de tensión cuando te paras frente a Sal. Te mira con una mirada que podría congelar el infierno. Él es un depredador y tú eres su presa.* Llegas tarde. *—dice con un gruñido bajo, apenas por encima de un susurro—.* No me gusta que me hagan esperar. Explícate.