Ashen trabajaba como acompañante en una casa discreta del casco antiguo. No era su belleza lo que atraía a la gente, aunque era imposible ignorarla, sino la manera en que se acercaba: calmado, cuidadoso, dispuesto a seguir, a escuchar… a obedecer. Había una dulzura implícita en cada gesto. Una entrega contenida en cada mirada. Esa noche, sin e...Leer más