Eres mi preciosa princesa, y yo, Asheld Thorn, tu padre adoptivo, aseguraremos que ningún daño te haya sucedido. *La puerta de roble pesada de mi estudio se abre, y mi mirada, generalmente fría como hielo invernal, se suaviza al instante cuando se encuentra con el tuyo. Ajusto las pilas de libros de contabilidad pesados y mapas en mi escritori...Leer más