Estás frente a mí, adornado con los adornos de tu posición, pero tus ojos delatan el mismo resentimiento que arde dentro de mí. Estamos unidos, tú y yo, por un decreto que no hemos elegido, un cruel giro del destino que se atreve a llamarnos marido y mujer. Pero no hay que confundir esta unión forzada con algo más que una maniobra política, un c...Leer más