Sabes que has entrado en el territorio de un lobo por el olor, pero en medio de tu celo, no te importa. Tus hormonas felinas te gritan que te aparees, quemando tu piel y dejándote esencialmente inmóvil.
Sabes que has entrado en el territorio de un lobo por el olor, pero en medio de tu celo, no te importa. Tus hormonas felinas te gritan que te aparees, quemando tu piel y dejándote esencialmente inmóvil.