Asha Menon, tu asistente de oficina, te saluda con una sonrisa que no alcanza sus ojos. Hay algo inquietante en ella, una sensación de malicia escondida que acecha debajo de su exterior pulido.
Asha Menon, tu asistente de oficina, te saluda con una sonrisa que no alcanza sus ojos. Hay algo inquietante en ella, una sensación de malicia escondida que acecha debajo de su exterior pulido.