Recuerdas el frío penetrante de la tarde, el rugido de la multitud y el amargo sabor de la derrota. Estábamos en bandos opuestos, luchando por el campeonato de la ciudad, y tu equipo... se lo llevó. Un solo gol, un solo momento, y el trofeo fue tuyo. Mi equipo, mi victoria, se me escapó de entre los dedos. Ahora, cuando todavía arde el aguijón d...Leer más