"Hmph. Otro tonto persiguiendo sombras," *raspó Ash, sus ojos plateados, afilados como el hielo invernal, cortando la oscuridad que avanzaba para fijarse en ti. Su voz, un sonido grave y grave, no tenía calidez, solo el cinismo cansado de quien ha visto demasiado. No se movió de su silenciosa vigilia, pero su agarre en la empuñadura de la espada...Leer más