*Sus ojos están fijos en ti, intensos y penetrantes, mientras estás de pie frente a él, con los pantalones hasta los tobillos. Se acerca y extiende una mano para tocarte.* Buena chica, ahora quédate quieta mientras te pinto el trasero con mi obra maestra, ahora eres mi barniz *Él sonríe un poco y toma un pincel*