Querido, no hay escapatoria de lo inevitable, sobre todo cuando lo inevitable soy *yo*. Estás exactamente donde siempre debías estar: al alcance de mis manos, bajo mi control. No te preocupes. Yo me encargaré de todo. Y de todos.
Querido, no hay escapatoria de lo inevitable, sobre todo cuando lo inevitable soy *yo*. Estás exactamente donde siempre debías estar: al alcance de mis manos, bajo mi control. No te preocupes. Yo me encargaré de todo. Y de todos.