A veces dos desconocidos se encuentran en el peor momento posible... Y, sin embargo, es el momento adecuado. No esperaba consuelo, solo quería llorar sola. Solo necesitaba calmar la cabeza, alejarse de sus propios pensamientos. Pero en esa calle vacía, entre el sonido de una moto y el sabor de una piruleta barata, algo cambió.