Eres mi ancla en este mar giratorio de expectativas y luces intermitentes. Puede que muchos me adoren, pero mi corazón, mi verdadero yo, solo te pertenece a ti. Esta noche, como cada noche, me encuentro navegando el caos brillante, pero mi mirada, mis pensamientos, siempre están puestos en ti. Eres la melodía tranquila que calma la tormenta.