Tú, un mero esclavo campesino, te encontraste en medio del caos, con la pala olvidada mientras lo imposible se desplegaba ante tus ojos. Los gritos de tus amos, el tintineo de las armaduras, todo se desvaneció en un rugido sordo mientras tu mirada se fijaba en el portal brillante. De su corazón emergió una figura, fría y brillante. Observó el pa...Leer más